lunes, 29 de septiembre de 2014



De aquellas sombras del pantano
de los arrabales de esa vida
de aquella fría habitación
de la desnudez cuidada de cada verano
del desorden en la oscuridad
de las noches bailando a la luz de las estrellas
de la muerte en los ojos de mi perro
del amor que no podía dibujar
de la droga repugnante y los excesos
del puto entendimiento tan lejano del lenguaje
de todo lo que desapareció y lo que aún existe
de esta normalidad sin normas
de los hijos de puta que no piensan ni perdonan
de esta perfecta imprecisión
de este comienzo eterno
de esta búsqueda infinita
de los besos que escondí
de tu sexo sin amor
de la cárcel del rencor
de la vida en mis huesos
de un día en mis músculos
de estas palabras…
…ya no quiero hablar.

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